domingo, 8 de junio de 2014

Síntesis y reflexión sobre nuestro aprendizaje


Luego de investigar acerca de los Formularios para evaluar a nuestros chicos pienso en la frescura que se imprimiría a la tarea docente si nos cepillamos un poco toda esta costumbre tradicional, intentando no barrer todo…
Los enfoques a los que me refiero mantienen todo lo que tiene que ver con las posturas de seriedad, profesionalismo y compromiso e incorporan ideas tendientes a acercarnos a los intereses de nuestros alumnos, dentro de un avance vertiginoso de la tecnología, que nos alcanza en todas las actividades de nuestra cotidianeidad, ¿por qué no en la escuela?
Mientras no alteremos las bases de nuestra misión, todo lo que podamos hacer para fortalecer a las nuevas generaciones en su formación, va de la mano con la excelencia!!!
No temamos en probar y equivocarnos, siempre existe una oportunidad para recomponer caminos si nuestra intención es noble. Encaremos la apertura de nuevas ventanas para conseguir que entre luz a nuestra tarea docente.
¿Cuántas veces nos sentimos desbordados por los contenidos que, a fuerza de tesón y perseverancia, conseguimos incorporar? Contenidos que se orientan a la investigación de una forma “ideal” de la enseñanza, buscando los vericuetos a veces inverosímiles para llegar a nuestros estudiantes. ¿Cómo estar seguros de que lo estamos haciendo bien? ¿Desde qué lugar miraremos? ¿Desde el lugar docente buscando el equilibrio entre el bien de los chicos y nuestros tiempos? ¿Desde el lugar del alumno esperando de una vez la sorpresa que activa las ganas de descubrir? ¿Desde las familias confiando en que la formación de sus hijos descansa en nuestras manos?
Es enorme la responsabilidad que nos atañe, quizás de a poco encontraremos lo mejor. De lo que puedo estar segura es de la pasión que es necesaria tener para tolerar la frustración de “no poder”. Los alumnos también sienten esta impotencia, casi más a diario que nosotros, la diferencia es que “no tienen escapatoria”, el sistema los lleva y lo logran más tarde o más temprano. Nosotros podemos claudicar, porque “no tenemos tiempo”, porque ya somos grandes y “no entendemos la filosofía”, porque ya tenemos armada una estructura que “funcionó” durante años… Son todas excusas porque podemos decidir no continuar, “tenemos escapatoria”, la angustia es grande…
A tolerar la angustia, sí, eso es!!!!

La calidad de nuestro trabajo depende de nosotros y de nosotros también depende que nuestros chicos esperen la próxima clase para volver a descubrir algo más, para crecer, para sonreír frente a la gran empresa de hacerse grandes y fuertes para vivir mejor…

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