Luego de investigar acerca de los Formularios para evaluar a nuestros chicos pienso en la frescura
que se imprimiría a la tarea docente si nos cepillamos un poco toda esta
costumbre tradicional, intentando no barrer todo…
Los enfoques a los que me refiero mantienen todo lo que
tiene que ver con las posturas de seriedad, profesionalismo y compromiso e
incorporan ideas tendientes a acercarnos a los intereses de nuestros alumnos,
dentro de un avance vertiginoso de la tecnología, que nos alcanza en todas las
actividades de nuestra cotidianeidad, ¿por qué no en la escuela?
Mientras no alteremos las bases de nuestra misión, todo lo
que podamos hacer para fortalecer a las nuevas generaciones en su formación, va
de la mano con la excelencia!!!
No temamos en probar y equivocarnos, siempre existe una
oportunidad para recomponer caminos si nuestra intención es noble. Encaremos la
apertura de nuevas ventanas para conseguir que entre luz a nuestra tarea
docente.
¿Cuántas veces nos sentimos desbordados por los contenidos
que, a fuerza de tesón y perseverancia, conseguimos incorporar? Contenidos que
se orientan a la investigación de una forma “ideal” de la enseñanza, buscando
los vericuetos a veces inverosímiles para llegar a nuestros estudiantes. ¿Cómo
estar seguros de que lo estamos haciendo bien? ¿Desde qué lugar miraremos?
¿Desde el lugar docente buscando el equilibrio entre el bien de los chicos y
nuestros tiempos? ¿Desde el lugar del alumno esperando de una vez la sorpresa
que activa las ganas de descubrir? ¿Desde las familias confiando en que la
formación de sus hijos descansa en nuestras manos?
Es enorme la responsabilidad que nos atañe, quizás de a poco
encontraremos lo mejor. De lo que puedo estar segura es de la pasión que es
necesaria tener para tolerar la frustración de “no poder”. Los alumnos también
sienten esta impotencia, casi más a diario que nosotros, la diferencia es que “no
tienen escapatoria”, el sistema los lleva y lo logran más tarde o más temprano.
Nosotros podemos claudicar, porque “no tenemos tiempo”, porque ya somos grandes
y “no entendemos la filosofía”, porque ya tenemos armada una estructura que “funcionó”
durante años… Son todas excusas porque podemos decidir no continuar, “tenemos
escapatoria”, la angustia es grande…
A tolerar la angustia, sí, eso es!!!!
La calidad de nuestro trabajo depende de nosotros y de
nosotros también depende que nuestros chicos esperen la próxima clase para volver
a descubrir algo más, para crecer, para sonreír frente a la gran empresa de
hacerse grandes y fuertes para vivir mejor…

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